Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2012

Madrugadita sin calma

      Desde que ella se fue, el barrio está callado. Ya no ríe, no canta, no habla, no pasa nada. Lo único que se escucha es la brisa del viento, piar de algún pájaro y el ruido de los autos. El cielo está constantemente nublado, nunca un rayo de sol ilumina y da felicidad. Todo desde aquel día que la encontraron muerta sobre su cama.       El proceso se dio de a poco, desfallecida quedó por la madrugada, eso le impidió pedir ayuda mientras su corazón se debilitaba. La acción que había cometido venía ya empezada hace rato y le dio un giro inesperado a su vida. Estaba mal, se sentía gorda sin razón. Había empezado hace tres meses, aproximadamente, a tomar unas pastillas, esas que te cierran el estómago. Le habían resultado, pero la inevitable pelea consigo misma no terminó.       A dos meses de haber comenzado a ingerirlas ya formaban parte de la rutina. Antes de cenar tomó una pero esta vez no le hizo efecto. Comió, disfru...

La noche menos soñada

En la esquina de Paraguay y Laprida, sentados estaban unos jóvenes tomando cerveza en la calurosa noche.  Martín, estudiante de Sociología en la UBA  y su hermano Gonzalo, estudiante de Medicina en la misma universidad; también estaban Franca, graduda de la facultad de Agronomía de Bahía Blanca y su hermano Joaquín, estudiante de dirección de sonido en la ENERC. Se conocían de Bahía Blanca, habían compartido fogones, campamentos finales, servicios, miles de sábados y otras tantas misas del domingo,otras tantas actividades en los Scouts. Nadie sabía lo que ocurriría esa noche, no había por qué temer,  o al menos ellos no temían a nada. Había sido una larga jornada de trabajo barrial en Piedrabuena, sentarse a descansar era lo que querían. Estaban viviendo tiempos difíciles y de mucho terror en Argentina, pero ellos no temían. De repente, llegaron los milicos. Ninguno de los chicos se sorprendió, sabían que eso tarde o temprano les pasaría como había pasado con tantos...

Preguntas sin respuestas.

Qué te hizo mirarme con otros ojos? Qué te hizo dejar de abrazarme como solías hacer? Qué te hizo distanciarte tanto? Qué te hizo dejar de hablarme? Qué te hizo no poder levantar la mirada y mirarme a los ojos como hiciste esa noche? Qué te hizo tan mal? Qué te hizo dejar de lado todo lo que habíamos vivido? Qué te hizo alejarme tanto? Qué te hizo la realidad? Qué te hizo salir de tu cuerpo dulce y tierno para entrar en el de la indiferencia? Qué te hizo saber lo que sentía? Qué te hizo esa tarde? Qué te hizo aquella noche? Qué te hizo tener tanto asombro? Qué te hizo esto? Qué te hizo lo demás? Quién te lo hizo? Dónde, cuándo, cómo, por qué Qué te hice yo? Dónde, cómo, cuándo, por qué, se contestarán con el tiempo, pero siempre quedará latente la pregunta: "qué te hice yo?"