En la esquina de Paraguay y Laprida, sentados estaban unos jóvenes tomando cerveza en la calurosa noche. Martín, estudiante de Sociología en la UBA y su hermano Gonzalo, estudiante de Medicina en la misma universidad; también estaban Franca, graduda de la facultad de Agronomía de Bahía Blanca y su hermano Joaquín, estudiante de dirección de sonido en la ENERC. Se conocían de Bahía Blanca, habían compartido fogones, campamentos finales, servicios, miles de sábados y otras tantas misas del domingo,otras tantas actividades en los Scouts. Nadie sabía lo que ocurriría esa noche, no había por qué temer, o al menos ellos no temían a nada. Había sido una larga jornada de trabajo barrial en Piedrabuena, sentarse a descansar era lo que querían. Estaban viviendo tiempos difíciles y de mucho terror en Argentina, pero ellos no temían. De repente, llegaron los milicos. Ninguno de los chicos se sorprendió, sabían que eso tarde o temprano les pasaría como había pasado con tantos...